Una
de las funciones del orientador
educativo es guiar a los menores a lo largo de toda su trayectoria educativa, acompañar y
explicar, atender la diversidad y las necesidades educativas, planificar los
diferentes procesos que conlleva su función de orientar, atender el desarrollo
integral del individuo…
Si
bien, es una figura desconocida y hasta poco reconocida en el actual modelo
educativo. Pero hay que reconocer que su presencia resulta indispensable y
necesaria a partes iguales. Antes de que surgiera la figura del orientador en sí, eran los profesores los encargados de
llevar a cabo todas las tareas que ahora desarrolla aquel, pero eso
suponía sobrecargarlos de responsabilidades que
no siempre podían asumir de la manera más correcta.
La
orientación es fundamental en la vida de todas las personas, supone el ‘estar
centrado’ y con visión de futuro.
Todos nos hemos encontrado ante situaciones que no sabemos cómo afrontar. Si un
adulto necesita orientación para reconducir su vida en determinados momentos,
vamos a ponernos en el lugar de un niño o adolescente. Los momentos de recepción
de pérdida de la situación pueden ser infinitos.
El
orientador es un facilitador,
debe mostrar empatía y propiciar
alternativas, haciendo que el orientado encuentre el camino adecuado sin que su
discurso se convierta en una charla. Un orientador es necesario en un colegio de primaria y en un instituto de secundaria. Es más,
debería ser una figura clave también en la universidad, sobre todo, el primer año, que está lleno de cambios
y adaptaciones continuas.
Pero,
en general, la gente está poco hecha a la figura del orientador, no lo ven
como punto de referencia al
cual acudir. Esto está cambiando poco a poco, pero cuesta y está costando.
Los padres acuden al
tutor del menor ante cualquier problema, al profesor que está todos los días en
contacto con su hijo o hija.
En
ocasiones, el profesor deriva al orientador para tratar temas concretos. Pero
aún se sigue viendo al orientador como a un extraño, como alguien ajeno
al sistema educativo,
cuando en realidad tiene mucho que aportar a este.
Indistintamente
de si el centro es público o privado, existe un departamento de orientación habilitado para que esta figura
ejerza sus funciones y atienda las necesidades educativas de alumnos, familias y profesores día a
día.
El
orientador escolar puede ser un psicólogo,
un pedagogo o un
psicopedagogo. Aunque la base de formación no es la misma para ninguno de
ellos, puesto que han estudiado carreras distintas y los conocimientos que han
adquirido durante su formación no son iguales, estos profesionales tienen una
base común.
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